Quién cuando fue pequeño -o no tan pequeño- no observó el compartimiento de las hormigas ensimismado. Bueno, os reconoceré que yo lo hice durante horas y horas, día tras día. En ese tiempo un pensamiento me enloquecía y era el saber diferenciarlas; verlas a todas iguales no hacía más que hacerme creer una de ellas, insignificante en un mundo lleno de otras como yo, y la falta de identidad me hacía sentir prescindible.
Quizá las hormigas sean como los chinos, a mis ojos todos igual pero en realidad tan distintos..
Una vez una compañera tailandesa me dijo que para "ellos" los occidentales eramos los "narices grandes", en fin, supongo que ellos nos ven como una gran nariz pegada a una cara estandar, todos tan iguales...
No sé si a las hormigas les sucede lo mismo, nunca me he sentido observada por ellas, aunque quizá sí lo hicieran.
No quiero sentirme una hormiga del montón, ni tampoco la "reina hormiga", simplemente quiero saberme reconocida.
Hola, soy Mery, también conocida como Pepita, no me olvideis.

